El viento que me susurra,
de inmensidad y belleza me habla...
Pero son tus palabras que al oído quisiera,
las que ya no me dicen nada.
Tus viejas palabras vuelven a mi mente
con auténticas ganas de volverse presente,
de volverse sonido, y en ocasiones silencio,
de cantarme al oído lo que llevan dentro.
Por eso las comparo con el viento,
porque de escucharlas tampoco me arrepiento.
Porque un día de estos,
al escucharlas a lo lejos,
sabré que sonríen aquellos oídos
que pueden decir: ¨Ellas vienen conmigo¨.
- dp
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