El
aula en completo silencio…
¿Cómo
puede ser eso?
Los
niños con un imán al asiento,
eso es
lo que veo, no miento.
Cuatro
horas de infinita paciencia,
sin
experimentar ninguna vivencia.
Pies
agitados bajo la mesa,
esperando
aunque sea una sorpresa.
Pero
ésta no llega, y para mí que ni sabe que los niños la esperan.
Esto
es una pena,
con
ganas de darle reversa
y
decirle a la escuela: ¡Despierta!
Despierta,
por favor Escuela Mía,
quita
de tus hombros la pesada rutina,
¿qué
no ves que les está quitando la sonrisa?...
Esa
que desde nacimiento tenían.
Siembra
en ellos la alegría por aprender,
y
hasta tú y tus maestros se van a sorprender.
Llévalos
paso a paso hacia el conocimiento,
aprovecha,
ahora que tienes su tiempo.
Despierta
Escuela dormida,
que
los niños te necesitan.
Toma
los contenidos
y
dales, por favor, un sentido.
Programa
en ti la innovación,
pues
no existe un mejor despertador.
Recuerda
que mientras duermes, los niños, uno a uno van cayendo dormidos.
Dentro
de un aula en silencio,
con un
imán al asiento,
con su
infinita paciencia,
esperando
por tu sorpresa.
Despierta,
por favor Escuela Mía.
¡Devuélvenos
la sonrisa!
- dp