como si fuera esta la primera vez.
Bésame lento,
que pase el tiempo entre nuestros dedos,
sin centímetros de por medio.
Que pase el tiempo por donde pueda,
y si no puede que se detenga.
Bésame y déjame queriendo más,
más, más y un poco más...
Más mañanas para ser nosotros,
más presente para mirarte a los ojos.
Más espacios para encontrarnos,
más maneras de mirarnos,
más caricias de tus manos,
y más sonrisas de tus labios.
Déjame sola un rato,
quiero seguirte soñando,
hacerlo como lo hacía hace años,
cuando no existía el pasado.
Cuando podía conformarme con mirarte de lejos,
¡esos también son buenos recuerdos!
Déjame un rato más,
para recordarte esperando mi pasar,
mirándome de reojo, así como lo hacía yo, intentando disimular,
cuando nada era fácil de confesar.
Cuando nada tenía sentido,
y si lo hubiera tenido, no lo hubiéramos entendido.
Cuando queríamos ser cómplices y más que eso,
cuando buscábamos pretextos para conocernos.
¨¿Por qué no hacer lo que nos gustaría?¨
Eso nos preguntábamos día con día.
Alguien tenía que ser valiente,
y mirar las cosas de frente,
dejar de esperar que pasaran,
actuar antes de que el tiempo se las llevara.
Me acerqué, di el primer paso,
dije: ¨Hacerlo valdrá la alegría¨,
y tracé los pentagramas para nuestra historia de vida.
A pulso, con líneas tímidas, tenues y finas,
dibujé el sol y te invité a imaginar sus demás puestas,
a seguir fotografiando momentos,
y a hacer de estos recuerdos nuestros.
Esperé por el trazo de tus notas,
cuando los segundos se volvían horas.
Esperaba líneas con tinta, líneas firmes y marcadas,
trazos libres, diferentes a los míos,
solo esperaba tus notas para producir la armonía,
que terminaría por atraparnos hasta el final.
Decidiste tomar mi mano y soltar el mundo,
escribir una nueva melodía por segundo.
Después de eso, aún nada cobró sentido,
era amor en lo que nos habíamos metido...
éramos tú y yo viviendo con un mismo latido,
y sonriendo por un mismo motivo.
Con la certeza de un incomprensible sentir,
y con la locura imposible de reprimir.
Déjame, todavía un rato más,
para comenzarte a extrañar,
extrañarte por la costumbre hasta perderla,
para comenzar a anhelarte con el corazón.
Por último, déjame,
déjame ser libre.
Libre para decidir que entre tus brazos está mi lugar,
libre para reconocer que en otro lugar mejor no podría estar.
Libre para quedarme aquí,
quedarme solo por ti.
- dp
No hay comentarios:
Publicar un comentario